8 de enero de 2024

Vivir en lo imposible: La sociedad de la nieve.

¿Qué pasa cuando el mundo te abandona? ¿Cuando no tienes comida y te estás muriendo? ¿Cuando no tienes ropa y te estás congelando? La respuesta está en la montaña. La respuesta está en La sociedad de la nieve.

        Pocas veces he salido sin palabras de un cine; pocas veces una película me ha tenido dos horas pegado a la pantalla sin pestañear; pocas veces he empatizado tanto con unos personajes que han vivido algo que yo no; pocas veces me he estremecido de esa forma -seguramente en Lo imposible- al borde de las lágrimas; pocas veces he esperado los créditos finales como si la película siguiera.

Siento que, tras ver la película, no ha habido otro tema en mi cabeza que no sea ese: la vida de Numa, la vida de Pancho, Roberto, y cada uno de los que sobrevivieron y también de los que no pudieron hacerlo. 

        Si tuviera que destacar una cosa de la película -tarea difícil-, por encima de todo pondría la fotografía. Qué difícil es con una sola imagen mostrar la desesperación de dos personas al ver un mar de montañas frente a sus ojos. Evidentemente, la espectacularidad de las imágenes del accidente es sorprendente y escalofriante, pero los planos de la montaña consiguieron enmudecerme. Ese vasto terreno de color blanco, esas rocas que parecen imposibles de recorrer, ese azar de no saber con qué va a sorprenderte la tierra el día siguiente. Es capaz de detener el tiempo para que tú, como espectador, sientas la agonía de sus protagonistas.

Actualmente, al contar con TikTok, sé que el algoritmo funciona cuando solo me aparecen vídeos sobre los actores, sobre los personajes a los que representan, entrevistas a JA Bayona, incluso entrevistas que dieron los sobrevivientes hace un tiempo en relación al lanzamiento de una película que iba a mostrar la crudeza, pero también muchos otros más sentimientos de la imposible hazaña que consiguieron. No era la primera, ya que ¡Viven! ya había enseñado al mundo lo que fue eso. Pero esto no es ¡Viven!, algo de lo que uno se da cuenta al empezar el largometraje. La narración de Numa, último muerto del grupo, hace que La sociedad de la nieve experimente un salto hacia la humanidad que representan esos 72 días que estuvieron sepultados entre los Andes. Al verlo muerto, ahí ya te derrumbas, ahí ya dejas de ver la luz al final del túnel. 

        Ver que al quinto día ya hay gente que se está muriendo nos da una imagen de lo que fue alcanzar los más de dos meses en ese avión, y del espíritu de supervivencia que mantuvieron a base de comer lo que tenían. Se han conservado fotografías, alguna cadena de los que murieron, hasta cartas que le escribía uno de los que había sobrevivido a su pareja sin saber si la iba a volver a ver. 

“-Rossi andá pidiéndole permiso ya a Bettina para venir este verano a La Paloma conmigo, pero no por una semana sino por todo el verano, porque después de eso yo no puedo ni tengo valor para estar ni un segundo lejos de ti”. Después de eso, yo no me volvía a separar de mis seres queridos en ningún momento. Después de eso, yo no volvía a coger un avión. Después de eso, la vida se te aparece de otra forma. Después de eso, lo único que importa es disfrutar, porque estar tan cerca de la muerte como estuvieron esos chicos -porque tienen mi edad-, y sobrevivir, es algo heroico, mágico, que tenía que suceder así porque al de arriba le dio la gana. 

¿Es la mejor película del año? Estamos a día 8 y yo ya lo puedo confirmar. Va a ser muy difícil que algo supere esto. Yo, aún no lo he superado, incluso deseo volver a verla, perderme en la poesía de la odisea imposible de unos jóvenes que serán siempre recordados por enfrentarse a la nieve y a ellos mismos. 

P.D. Contaba Enzo (actor que representa a Numa), que la película fue grabada en Sierra Nevada, donde era mucho más fácil grabar. En Los Andes, donde fueron un fin de semana para saber lo que sintieron esos chicos, sobrevivir era imposible. Los -30 grados hacen de la gesta algo que, si hubiera pensado un guionista, diríamos que es una locura. Chapó por Bayona. Una vez más. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario