En ese momento, cuando uno era un chico inocente de 16 años y lo más fuerte
que le podía pasar era suspender un examen y no tener un grupo de amigos guay,
no nos dábamos cuenta. Sin embargo, 4 años más tarde, sin ser un adulto hecho y
derecho, hay cosas que ya entendemos de otra forma. Nuestra visión de la vida
cambia un poco, y aunque unos sigan anclados en una juventud eterna imposible,
otros vamos evolucionando no hacia un nuevo tipo de Pokemon, sino hacia una
mejor versión de nosotros mismos. El objetivo ahora mismo ya no es el de hace 4
años. El objetivo ahora mismo cambia, y haber entrado en la década que más nos
va a transformar como personas tiene la culpa en gran parte.
¿Qué quieres ser de mayor? ¿Qué quieres estudiar? Esa es una pregunta que nos han repetido mil veces a todos. Abuelos, familia, profesores, conocidos… ¿Alguno se ha planteado lo estúpidamente absurda que es? Y más en tiempos como los de ahora, en los que cada día cambiamos de opinión. Yo no le pregunto a mi abuela qué quiere hacer en los años que le quedan, ni a mis padres, que tienen toda una vida por delante aún. ¿Por qué no se lo preguntamos? Porque ni ellos lo saben. Visto esto, no entiendo entonces la manía de preguntarnos qué queremos ser, cuando ni nosotros mismos sabemos lo que queremos hacer mañana.
Desde pequeño he cambiado de gustos unas mil veces. Empecé queriendo ser policía, pero vi que eso de arriesgarse cada día para perseguir gente mala no era lo mío; luego se me pasó por la cabeza ser cocinero, pero al no saber freír un huevo, lo descarté (ahora mismo sé hacer más cosas, eh. No penséis mal); luego pasé por mi época de querer ser decorador de interiores y tener un hotel (esto siempre es culpa de Mamma Mia); también quise en su momento tener un bar (veía a Barnie y a Ted, de Cómo conocí a vuestra madre, fundando su bar Puzzles, y me apetecía tener un bar con el que conocer gente todos los días); pasé por mi época de querer ser músico (aunque vi que económicamente iba a ser complicado) y también por mis etapas de querer trabajar para Apple y ser un ingeniero informático que diseñara productos para la compañía más famosa del mundo; al ver que lo mío no era la programación, me decidí por estudiar Diseño, a ver si así podía tener alguna opción más, y después de dos años de carrera, ahora mismo estoy estudiando Marketing e Investigación de mercados, que no tiene nada que ver con el resto, pero es una carrera en la que me siento realmente cómodo y a gusto.
Después de todo esto, pensaréis que lo tengo todo muy claro. Ojalá. Es verdad que ahora mismo me encuentro en un momento bueno en cuanto a estudios y profesionalmente. Es verdad que hay sueños de los de arriba que aún me gustaría cumplir. Pero si ahora me preguntas lo que me gustaría ser, no te respondería nada de esto. Hay una cosa que con el tiempo me ha ido llenando más y más hasta convertirse en una de mis cosas favoritas; hace tiempo que lo sé, pero hasta ahora no me he dado cuenta. Siempre he dicho que escribir me gustaba, y que poder estar relacionado con una revista o periódico sería mi sueño, pero si pudiera escribir algo mío y que la gente lo leyera, eso sí que sería brutal. Ese aire alternativo y vintage que tienen los escritores siempre me ha gustado, y con Jughead de Riverdale, ese sentimiento se ha acentuado.
El otro día estaba José Ramón de la Morena en el Hormiguero (famoso en el mundo radiofónico por su programa El Transistor), y dijo que él, de pequeño, soñaba solo con poder estar al lado de sus referentes periodísticos. 30 años más tarde, él se ha convertido en uno de los referentes. Mi sueño no es el de hacerme famoso con la escritura, pero si por un momento, 50 años más tarde, me encuentro publicando un libro que sea mío, podré decir que este sueño, mi pequeño sueño, se ha cumplido.
Mi novia me reafirmaba el fin de semana esta teoría de que a veces, no estamos preparados para elegir tan pronto lo que queremos ser. Ella estudia Derecho y Ciencias Políticas. Quiere ser periodista. Ya sea periodista política o no, tiene claro que es ese su sueño. Algo que en su momento no tenía claro y decidió dejarlo a un lado. Yo espero que lo consiga, porque se lo merece. Aunque tenga que costarle la vida, ella va a utilizar todos los recursos para serlo. En una vida ideal, yo escribiría la noticia y ella se la contaría al mundo. En unos años veremos lo que pasa.
4 años más tarde entiendo por fin a Segismundo, el hombre monstruoso que no
podía salir de su torre. Tal vez porque llevamos un año encerrados, aunque no
sea en una torre, en una vida que no hemos elegido nosotros. El virus. Las
restricciones. No esperábamos nada de esto y nos ha llegado por sorpresa. Ahora
ya poco podemos hacer. Pero entiendo también su frase, porque lo que dice
refleja la vida de todas las personas. Vivir es soñar. Vivir es aprovechar cada
día para intentar conseguir tus sueños. Vivir es darlo todo por eso que te
llenará la vida. Soñaré ser camarero, astronauta, ingeniero, policía o
escritor, pero el mayor bien es pequeño, porque la vida es sueño, y los sueños,
sueños son.
Brutal!
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